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Dicen por ahí, que hubo un tiempo en que un cocodrilo, se perdió en el arroyo de los Jabalines, que se comunica con la laguna del mar, y que el cocodrilo se le veía por el Bosque de la Ciudad. Reventaba todas las pelotas de fútball que caían a la laguna. Todos tenían miedo de ir a la laguna. Lo cierto es que nunca lo han visto, sólo se han visto huellas, pero nada más.
Las gente dice que era un enorme cocodrilo, y que dejó crías y que cada luna llena salen de la laguna y se introducen al Bosque en busca de roedores para comer y de todo lo que encuentre por su paso.